Cómo ser más inteligente (o algo así)

Si no estás contento con tu aparente nivel de inteligencia tal vez existan varias prácticas para poner en marcha, o al menos eso es lo que parecieran mostrar algunos “estudios” de diversas metodologías y universidades.

Según esta nota, podrías probar con comenzar a putear más, desordenar  tu habitación o acostarte tarde. En el artículo pareciera ser claro que si Presley, Obama y Darwin se dormían a altas horas de la madrugada entonces no estaríamos ante una casualidad o correlación.

Lamentablemente tres ejemplos no bastan para probar una relación causal. Tampoco mil, ni un millón. Pensemos que siempre se creyó que los cisnes eran negros hasta que apareció uno blanco. Esta forma de hacer ciencia se denomina “inductivismo” y consiste en proponer teorías en base a las experiencias recogidas.

El problema central con este tipo de razonamientos se puede dividir en dos. Por un lado, no está para nada claro que podamos registrar y tomar evidencia de la realidad sin ningún tipo de sesgo (de confirmación, por ejemplo). Por otra parte, que un evento se haya repetido siempre en el pasado lejos está de implicar que se vuelva a dar en el futuro: que siempre haya salido el sol no implica que mañana lo vuelva a hacer, por más que haya sido algo que siempre pasó. Ojo, igual hay permitidos: siempre que llovió paró.

Volviendo a nuestro objetivo de ganar inteligencia, si seguimos los consejos anteriores es lógico que lleguemos a temer por lo que podría  llegar a pasar al otro día cuando haya que salir de la cama. No obstante, y “afortunadamente”, esta otra nota afirma que si te cuesta levantarte o postergás la alarma entonces estás mostrando señales de inteligencia.

Según se relata, no pararse apenas suena el despertador y quedarse durmiendo si “el cuerpo lo necesita” implica que se tienen más chances de perseguir ambiciones y de resolver problemas. El nexo no está para nada claro.

El estudio tomó datos de 1229 personas y “probó” que aquellos que se iban a dormir después de las 23hs y se despertaban pasando las 8hs ganaban más dinero y tenían mejor estilo de vida. ¿Causalidad? No, probablemente los que tengan más dinero se puedan dar el lujo de dormir casi 9hs al día (el dinero no es todo pero cómo ayuda). O posiblemente puedan elegir qué tipo de trabajo tener, qué horario, o tengan un margen de tiempo para aguantar y esperar esa oferta laboral deseada.

Pero bueno, supongamos que es cierto. Sí, que tener el escritorio desordenado o el dormitorio irreconocible implique ser inteligente. Es en estos casos en los que estos estudios se vuelven más peligrosos. Que A implique B no significa que cada vez que no se da A, no se da B (que la lluvia implique que se moje el piso no significa que si no llueve el piso no va a estar mojado: tal vez alguien está meta balde y balde).

Volviendo a nuestro caso, tal vez, a raíz de una publicación que circuló por las redes sociales, alguien esté a punto de ser invadido y devorado por todo tipo de roedor por miedo a ordenar su lugar de hábitat y así perder su inteligencia.

En definitiva, estos son solo algunos de los ejemplos que resaltan cuando se googlea una frase como “las personas inteligentes+estudio+ciencia”.

Y existen dos alternativas. O le buscamos la trampa y detectamos la correlación, o ya no sabremos qué es la inteligencia: recolectando todos los “resultados” pensaremos que se trata de putear, no ir a trabajar, dormir quince horas y masturbarse más: sí, hay estudios de lo que uno quiera.

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