Hay que dejar de sufrir por un costo hundido por dos años

– “Me duele la panza, esta hamburguesa me está matando”
– “Entonces dejala, para que la seguís comiendo?”
-“Es que ya la pagué”

El diálogo lo escuché una vez un local de comida rápida. Al muchacho le había caído pésima la hamburguesa, pero ahí estaba, siguiendo con los mordiscos. Además de algo para el dolor estomacal, el hombre necesitaba asimilar el concepto de “costo hundido” en su vida para dejar de sufrir sin necesidad.

En pocas palabras, el “costo hundido” se refiere a aquellos costos realizados que son irrecuperables, y que por ende no deben guiar las acciones futuras. Siga o no comiendo esa hamburguesa, ésta ya se encuentra paga, y lo único a lo que puede conducir seguir ingeriéndola es a aumentar el dolor de panza (a menos que la utilidad que siente el hombre por terminar algo que pagó sea enorme y llegue a compensar el dolor de estomacal).

No tener en claro este concepto puede llevar a múltiples decisiones y pensamientos irracionales, pecados imperdonables en el mundo de los emprendimientos. La llamada “falacia del costo hundido” (o del “costo irrecuperable”) tiene una lógica similar: muchas personas, cuando se enfrentan ante la decisión de continuar o no un proyecto ante la ausencia de resultados o pérdida de dinero, presentan el argumento de “no puedo parar, ya invertí mucho tiempo/dinero en esto, lo tengo que seguir”.

Error. Irracionalidad a la vista.

Ese tiempo, ese dinero, ya está. Ya se fue. Hay que evaluar al proyecto desde el presente en adelante: ¿tiene sentido esto? ¿en algún momento voy a notar un cambio? ¿va a mejorar la situación?

Son esas, y no la nostalgia por el tiempo dedicado a algo que no sirvió, lo que tiene que guiar a la decisión final. Es difícil, claro que sí, nadie dijo lo contrario.

Y tampoco el campo de aplicación queda acotado a los negocios o los emprendimientos. Por ejemplo, ¿es racional que alguien que no disfruta de su carrera universitaria ni se ve trabajando en eso en el futuro argumente que va a continuar hasta el final por ya haber cursado “x” cantidad de años?

La falacia del costo hundido, como la de confirmación o la de sesgo de resultado, deben ser evitadas siempre y cuando sea posible. Es que, claro, tampoco podemos controlar todo.

 

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