La Gran Colombia y sus contrafactuales

En 1819 nació un proyecto político llamado “La Gran Colombia, con capital en Bogotá y bajo la presidencia de Simón Bolívar, que mediante distintos procesos políticos fue dividiendo su superficie terrestre y geográfica en lo que actualmente conocemos como Venezuela, Ecuador, Colombia y Panamá.

Por otra parte, hace varios días salió esta nota en La Nación (ver  http://www.lanacion.com.ar/1978886-96-millones-de-habitantes-25-millones-de-km2-asi-seria-la-gran-colombia-si-existiera-hoy) en la que se intentaba contar cómo sería hoy ese país si no se hubieran dado las distintas separaciones.

El artículo se ataja en varias instancias usando el potencial y palabras como “tal vez” y “probablemente”, intentando dejar en claro que no hay manera de saber qué hubiera pasado en los distintos escenarios hipotéticos que, como también se menciona, son muchos, infinitos.

No obstante, el título ya comienza afirmando algo que es imposible de comprobar y conocer. Para la nota está claro que, si siguiese existiendo, la Gran Colombia tendría 96 millones de habitantes y 2,5 millones de kilómetros cuadrado.

Como se mencionó acá, uno de los grandes problemas que enfrentan las investigaciones que intentan distinguir una relación causal entre variables es el de los contrafactuales. Uno no tiene forma de saber qué es lo que se hubiera mantenido en su curso y lo qué no cuando se toma una decisión.

A la hora de hablar de relaciones causales o de impacto muchas veces se cae en esta trampa. El mundo es complejo y no tenemos manera de saber qué interacciones existen entre los diversos eventos y variables.

Quiero decir, supongamos que me interesa saber cómo hubiese sido mi vida si me quedaba a vivir en Bahía Blanca a los 17 años. No tengo manera siquiera de afirmar que tendría el mismo peso que el actual, porque por más que lo más distinguible sería que hubiese estudiado en otra universidad (y tal vez otra carrera), no hay manera de conocer las distintas implicancias tangenciales que podría haber generado esa decisión y todas las demás. El único dato que me animaría a confirmar que se mantendría inalterado sería el de mi edad, pero ni siquiera podría garantizar que existiría este blog. Las distintas teorías sobre mundos paralelos se fundamentan en estos hechos: existen infinitos de ellos, todos con una historia diferente originada por una simple elección. 

Así como sucede con mi peso corporal tampoco se puede afirmar que la Gran Colombia tendría hoy 96 millones de habitantes. No podemos garantizar que las decisiones de reproducción de los habitantes sería la misma con una Gran Colombia que con 4 países distintos. Tal vez con los cuatro unidos hubiese existido una política pública con impacto en la cantidad de habitantes.

Mucho menos se podría afirmar que el producto interno sería de casi 952 mil millones de dólares. Tal vez sería del doble, tal vez la mitad, tal vez el mismo, sí, pero no hay manera de conocer siquiera una aproximación.

La nota termina afirmando que, pese a que la mayoría de las respuestas a interrogantes sobre cómo hubiese sido la perfomance económica o social de los cuatro países si no se hubieran separado son inciertas, lo que sí se puede garantizar, sin lugar a dudas, es que la Gran Colombia habría tenido mejores resultados deportivos. Y ni siquiera eso.

No está para nada garantizado que el seleccionado nacional de esa Gran Colombia estaría conformada en la actualidad por los mejores de cada selección. No está para nada garantizado que la suma de medallas olímpicas de ese mundo contrafactual sea igual a la suma de medallas de Colombia, Ecuador, Venezuela y Panamá. Tal vez la política deportiva hubiera sido distinta, tal vez se hubiera desincentivado la formación de atletas, o quizás todo lo contrario. Sí, es todo un tal vez y tantas dudas no suelen ser para nada útiles. 

Porque no sabemos nada de esos contrafactuales, porque vivimos en un mundo donde las personas van corrigiendo o adaptando sus decisiones al contexto.

Porque siempre va a existir ese escenario alternativo. Claro, tal vez si Fernando Gago no ingresaba en los últimos minutos de la final, teniendo en cuenta que absolutamente todos los goles que le marcaron a Argentina en el Mundial 2014 tuvieron al 5 “creador” corriendo cansado detrás de la pelota, otro hubiese sido el final. Pero es un tal vez, y no ayuda a nada, como tampoco lo hace ver los (no) goles por Youtube una y otra vez después de tres años, como si algo fuese a cambiar, como si esa pelota fuese a entrar o ese línea amagara a no levantar la bandera del fuera de juego.

 

 

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