La ley de cupo y las (supuestas) preferencias de género*

*Texto publicado originalmente en Dínamo de ideas

En noviembre de 1991, Argentina se convirtió en el primer país de América Latina en sancionar una ley de cupo femenino (Ley 24.012), la cual estableció que las listas de los partidos políticos que se presentaban a las elecciones debían estar integradas, como mínimo, por un 30% de mujeres, además de especificar otras cuestiones.

En la actualidad, en el ranking con países con mayor proporción de mujeres en la Cámara de Diputados, Argentina se ubica en el puesto número 15, con una representación del 38.9% (Ranking Inter-Parliamentary Union, 2015), siendo Rwanda, Bolivia y Cuba los países con mayor representación (61.3%, 53.1% y 48.9% respectivamente). Aun así, y pese a la existencia de la ley, las quejas por el incumplimiento de la Ley de cupo por parte de los partidos políticos son una constante cada año de elecciones legislativas. Además, en los últimos años Argentina pareciera haberse estancado en la convergencia de ese porcentaje: luego de la ley comenzó a aumentar rápidamente, pero a partir de los años dos mil los avances han sido pocos en materia de representación legislativa.

Recientemente, algunos países han intentado avanzar hacia el concepto de democracia paritaria, buscando que la participación de las mujeres en la política sea del 50%. En otras palabras, lo que se intenta poner en discusión es si ese piso mínimo de 30% no debería transformarse en una ley que tenga por objetivo establecer que las listas deben ser integradas por igual proporción de hombres y mujeres, en línea con la que se observa en la población en su conjunto. Frente a esta alternativa, algunos analistas han llegado a afirmar que tal medida beneficiaría al género femenino, al tiempo que perjudicaría al género masculino.

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Hay que dejar de sufrir por un costo hundido por dos años

– “Me duele la panza, esta hamburguesa me está matando”
– “Entonces dejala, para que la seguís comiendo?”
-“Es que ya la pagué”

El diálogo lo escuché una vez un local de comida rápida. Al muchacho le había caído pésima la hamburguesa, pero ahí estaba, siguiendo con los mordiscos. Además de algo para el dolor estomacal, el hombre necesitaba asimilar el concepto de “costo hundido” en su vida para dejar de sufrir sin necesidad.

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Ley de alquileres: ¿una solución?(*)

 

(*) Nota publicada originalmente en Dínamo de Ideas (29 agosto 2017)

El jueves 24 de agosto la Legislatura porteña aprobó la modificación de la ley 2.340, también llamada “ley de alquileres”, y las distintas opiniones tanto a favor como en contra no tardaron en llegar. Los principales interrogantes giran en torno a lo que sucederá con el precio de alquiler, con las ganancias de las inmobiliarias, entre otras cosas. Las siguientes líneas tienen como objetivo abordar dichas cuestiones.

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¿Cooperar o no cooperar?

“¿Por qué, en tiempos de paz, los amigos pueden convertirse en enemigos? ¿Y por qué, en tiempos de guerra, los enemigos pueden convertirse en amigos?”

Ambos interrogantes son los que inspiran al juego disponible en ncase.me/trust (creada por Nicky Case) que ilustra las decisiones que pueden tomar distintos jugadores, en diferentes instancias, cuando buscan el mayor bienestar posible. Una hermosa y práctica manera de enseñar lo que es teoría de juegos, concepto ya abordado con el Guasón y Friends.

La aplicación ofrece distintos juegos y también una explicación teórica sobre cada uno de ellos. En las líneas que siguen solo se explicará lo básico de la plataforma con el fin de sentar la forma con la que se deben pensar  estos tipos de desafíos.

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¿Qué pasa(ó) con las cuotas sin interés?

A partir de la resolución 51/2017 la Secretaría de Comercio estableció el 1ero de febrero del corriente año que los locales y comercios debían diferenciar el precio de contado de aquellos que se abonaban en cuotas.

La medida, conocida como el fin de las “cuotas sin interés”,  generó diversas polémicas y un debate acerca de los potenciales efectos sobre los precios, el consumo y la redistribución del ingreso. Según los argumentos oficiales se buscaba transparentar los verdaderos costos de cada bien de acuerdo a su medio de pago y también generar una disminución de los precios al contado.

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La economía: el docente voluntario de las ciencias sociales

A raíz del paro anunciado por los docentes en la provincia de Buenos Aires se viralizó un tweet de un ex docente universitario que se ofrecía voluntariamente a “sustituir” a los/as maestros/as en la provincia de Buenos Aires, lo que provocó un comportamiento similar en miles de personas más que afirmaban estar en condiciones de ir a dar clases de lo que hiciera falta con tal de evitar que el inicio de clases no se diera en tiempo y forma.

La idea general que caracterizó a los 15 mil tweets de la semana pasada minimiza las cualidades y requisitos que se necesitan para poder estar al frente de un grado. Pareciera ser que para muchos la docencia no tiene por detrás una profesión ni una vocación, sino que se reduce a tener algún conocimiento de algún área académica en particular y que la transmisión de ese saber se reduce a la mera presencia de uno en una escuela, sin importar los recursos pedagógicos que se necesitan, por ejemplo.

Los hechos aquí narrados podrían llegar a tener un vínculo con algo que se viene debatiendo en los últimos años en el campo de investigación de la economía. El 13 de septiembre del 2016 Andrés López, director del departamento de economía en la Universidad de Buenos Aires, publicó una nota en la que llamaba a los economistas a un baño de humildad.

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Sobre clasificaciones: ortodoxos, heterodoxos y paradigma dominante (II)

Hace una semana se plasmaron las principales características que definen al paradigma dominante en economía (mainstream) y a la ortodoxia.

A modo de recordatorio, ortodoxia hacía alusión a aquellos economistas que emplean, para sus investigaciones y análisis, el enfoque neo-clásico, que supone agentes racionales y representativos y combina cálculos marginales y nociones de equilibrio general, mientras que el paradigma dominante en esta ciencia social era sinónimo de prestigio y respeto dentro de los círculos académicos más influyentes. Así, podían existir casos de economistas que planteasen modelos y enfoques alternativos a la teoría neo-clásica pero que aún así fueran respetados y tuvieran un gran poder de divulgación y aplicación de ideas e incluso fueran ganadores del Premio Nobel.

La distinción ofreció ventajas y claridad aunque provocó, naturalmente, una nueva dificultad. ¿Cómo uno califica a un grupo del mainstream que no forma parte de la ortodoxia? ¿Es heterodoxia? En ese caso, ¿existe un mainstream heterodoxo y otro no?

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Sobre clasificaciones: ortodoxos, heterodoxos y paradigma dominante (I)

Economistas que predican distintas ideas acerca del rol del Estado, el esquema impositivo óptimo, las políticas monetarias preferibles o que postulan distintas alternativas y caminos para el desarrollo y el crecimiento económico pueden llegar a ser englobados dentro de una misma clasificación.

El caso se repite constantemente para los llamados  “heterodoxos”: economistas que parecieran no coincidir en nada son categorizados o se auto denominan como tales. ¿Qué es ser, entonces, un economista heterodoxo? ¿Y por ende, quiénes son los ortodoxos?

El debate es amplio y existen diversas posturas al respecto, por lo que resumir las categorizaciones en un solo artículo sería, además de una tarea difícil, algo injusto, por lo que esta primera entrega se centrará, principalmente, en la definición de lo que se denomina como mainstream y de lo que implica ser “ortodoxo” en esta ciencia.

Desde ya que la categorización de economistas en términos amplios abre desde el vamos a posibles confusiones y aparentes contradicciones, por lo que sería válido preguntarse para qué se busca resumir posturas e ideas en pocas palabras, si es que tantos problemas puede traer. Colander (2000), historiador del pensamiento económico y autor de diversos libros sobre la temática, ofrece una amplia gama de respuestas.

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Encuestas, elecciones y sorpresas

“As powerful as I believe quantitative analysis and survey research can be, I can’t help but feel that part of the problem is that many of us as social scientists have lost track of what politics means for many people (…) We know a lot about what people do, but very little about what it means for them.”

Rasmus Kleis Nielsen, 2016

 

“Donald Trump tiene las mismas chances de ganar que las que tenía el Brexit” escuché decir ayer y bastó para encender la alarma.

No es la primera vez que las encuestas erran con sus predicciones y sus proyecciones de intención de voto. Tanto en el plebiscito por la paz en Colombia como en el “Brexit” las consultoras tuvieron malas perfomances.

¿Por qué se reportan decenas y decenas de encuestas que aseguran que va a ganar un candidato A cuando luego resulta que la victoria es para el B? ¿Hay intencionalidad  política? ¿Hay que dejar de hacerlas?

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Educación, extranjeros y un informe sacado de la galera

“Argentina, país generoso” se titula el informe presentado hace dos semanas por los periodistas Jorge Lanata y Maximiliano Montenegro donde detalla el número de estudiantes extranjeros que cursan en la Universidad de Buenos Aires (4.4%). Además, se afirmó que en promedio el costo anual por cada uno de ellos es de 28.400 pesos que serían abonados por la sociedad argentina sin recibir nada a cambio. Para agrandar el número y generar un mayor escándalo se tuvieron en cuenta los cinco o seis años que tardarían, en promedio, en egresarse cada uno de ellos para poner en la pantalla la palabra “millones”.

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