Friends y la racionalidad común: ellos saben que nosotros sabemos

Afirmar que los humanos son seres complejos no pareciera aportar ninguna novedad al campo del conocimiento. Aun así, la discusión acerca del proceso que siguen las personas a la hora de tomar decisiones no deja de ser un asunto que incluso en la actualidad se sigue debatiendo en el campo de la economía.

Se ha discutido en posts anteriores que a mediados del siglo pasado las distintas investigaciones económicas comenzaron a modelar las decisiones humanas a partir de ciertas premisas. Por ejemplo, se asumió que los individuos son racionales y que esto implica que maximizan utilidades. Es decir, uno (no necesariamente de forma consciente) elije aquellas opciones que podrían generar la mayor satisfacción y brindar  el máximo bienestar posible para alcanzar cierta idea de felicidad.

Dentro de este tipo de razonamientos surgió la llamada teoría de juegos, área que utiliza distintas herramientas (desde conocimientos sociológicos hasta resultados matemáticos) para comprender mejor la conducta humana ante decisiones en las que otras personas también deciden.

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Tiffany y el sesgo de confirmación

En Silver Linings playbook (D. Russell, 2012), o “El lado bueno de las cosas” en su título hispanoamericano, el protagonista principal, Pat Solitano (Bradley Cooper), tiene un padre (Robert De Niro) que se vicia con las apuestas deportivas y construye alrededor de ellas todo tipo de supersticiones. Está convencido, por ejemplo, de que cada vez que su hijo se sienta a mirar los partidos de fútbol norteamericano el equipo por el que apostó tiene una buena perfomance.

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La Gran Colombia y sus contrafactuales

En 1819 nació un proyecto político llamado “La Gran Colombia, con capital en Bogotá y bajo la presidencia de Simón Bolívar, que mediante distintos procesos políticos fue dividiendo su superficie terrestre y geográfica en lo que actualmente conocemos como Venezuela, Ecuador, Colombia y Panamá.

Por otra parte, hace varios días salió esta nota en La Nación (ver  http://www.lanacion.com.ar/1978886-96-millones-de-habitantes-25-millones-de-km2-asi-seria-la-gran-colombia-si-existiera-hoy) en la que se intentaba contar cómo sería hoy ese país si no se hubieran dado las distintas separaciones.

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Sully, el río Hudson y el sesgo de resultados

El 15 de enero de 2009 un avión con más de 150 personas a bordo despegó del Aeropuerto “LaGuardia” en Nueva York con destino a Carolina del Norte. Pocos minutos después se encontraba en el rio Hudson (Manhattan) luego de un amerizaje (aterrizaje en el agua) exitoso, algo que para entonces solo se había logrado en el año 1963 en el Rio Neva, Rusia.

Esta es la hazaña que retrata la reciente película de Clint Eastwood, Sully (2016), con la actuación de Tom Hanks como piloto y protagonista principal. En casi una hora y media el director plasma en la pantalla la historia de este avión que, apenas despegó, impactó con una bandada de barnaclas canadienses (pájaros de gran tamaño) que dejaron en estado crítico al fuselaje y ambos motores y derivó en la decisión de descender con el río como pista de aterrizaje.

No se lamentaron víctimas fatales y las personas que recibieron atención médica solo reportaron heridas producidas por las bajas temperaturas del río, por lo que a simple vista se podría afirmar que la decisión de realizar el amerizaje fue la correcta y que el piloto ese día se transformó en un héroe y salvador de vidas. ¿Es así? ¿Y si el pilotó se equivocó?

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El tío Óscar y su probabilidad condicional*

El 26 de febrero se celebrará otra edición, la 89° desde su primera ceremonia en 1929, de los Premios Óscar (también llamados Premios de la Academia), encargados de reconocer a través de la decisión de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos a los mejores profesionales de la industria en diversos rubros, como actuación, dirección, sonido, fotografía, entre otros.

Como es habitual, treinta días antes se presentan a los nominados para cada estatuilla y, como sucede con el Mundial de Fútbol, los Premios Nobel o las elecciones, no faltan las apuestas, los favoritos ni las predicciones.

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Sobre clasificaciones: ortodoxos, heterodoxos y paradigma dominante (II)

Hace una semana se plasmaron las principales características que definen al paradigma dominante en economía (mainstream) y a la ortodoxia.

A modo de recordatorio, ortodoxia hacía alusión a aquellos economistas que emplean, para sus investigaciones y análisis, el enfoque neo-clásico, que supone agentes racionales y representativos y combina cálculos marginales y nociones de equilibrio general, mientras que el paradigma dominante en esta ciencia social era sinónimo de prestigio y respeto dentro de los círculos académicos más influyentes. Así, podían existir casos de economistas que planteasen modelos y enfoques alternativos a la teoría neo-clásica pero que aún así fueran respetados y tuvieran un gran poder de divulgación y aplicación de ideas e incluso fueran ganadores del Premio Nobel.

La distinción ofreció ventajas y claridad aunque provocó, naturalmente, una nueva dificultad. ¿Cómo uno califica a un grupo del mainstream que no forma parte de la ortodoxia? ¿Es heterodoxia? En ese caso, ¿existe un mainstream heterodoxo y otro no?

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Sobre clasificaciones: ortodoxos, heterodoxos y paradigma dominante (I)

Economistas que predican distintas ideas acerca del rol del Estado, el esquema impositivo óptimo, las políticas monetarias preferibles o que postulan distintas alternativas y caminos para el desarrollo y el crecimiento económico pueden llegar a ser englobados dentro de una misma clasificación.

El caso se repite constantemente para los llamados  “heterodoxos”: economistas que parecieran no coincidir en nada son categorizados o se auto denominan como tales. ¿Qué es ser, entonces, un economista heterodoxo? ¿Y por ende, quiénes son los ortodoxos?

El debate es amplio y existen diversas posturas al respecto, por lo que resumir las categorizaciones en un solo artículo sería, además de una tarea difícil, algo injusto, por lo que esta primera entrega se centrará, principalmente, en la definición de lo que se denomina como mainstream y de lo que implica ser “ortodoxo” en esta ciencia.

Desde ya que la categorización de economistas en términos amplios abre desde el vamos a posibles confusiones y aparentes contradicciones, por lo que sería válido preguntarse para qué se busca resumir posturas e ideas en pocas palabras, si es que tantos problemas puede traer. Colander (2000), historiador del pensamiento económico y autor de diversos libros sobre la temática, ofrece una amplia gama de respuestas.

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Marihuana y el corazón: donde habita la correlación

Hace dos semanas se realizaron las elecciones presidenciales en Estados Unidos y el foco de atención estuvo centrado, naturalmente, sobre la sorpresiva victoria de Donald Trump. Pese a ello, ese día algunos Estados también tuvieron que decidir sobre otros tópicos. En particular, California, Florida, Massachusetts, Dakota del Norte, Maine, Arkansas, Montana, Arizona y Nevana dieron su voto respecto a distintas reformas legales que giran en torno al uso de la marihuana.

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Big Data y Black Mirror: China siempre estuvo cerca

En el primer capítulo de la tercera temporada de “Black Mirror”, la serie británica que tiene como eje central de cada uno de sus episodios independientes al rol y las consecuencias de los nuevos avances tecnológicos, nos encontramos en una sociedad que tiene para cada uno de sus integrantes un puntaje social en una escala que va del 1 a 5.

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Encuestas, elecciones y sorpresas

“As powerful as I believe quantitative analysis and survey research can be, I can’t help but feel that part of the problem is that many of us as social scientists have lost track of what politics means for many people (…) We know a lot about what people do, but very little about what it means for them.”

Rasmus Kleis Nielsen, 2016

 

“Donald Trump tiene las mismas chances de ganar que las que tenía el Brexit” escuché decir ayer y bastó para encender la alarma.

No es la primera vez que las encuestas erran con sus predicciones y sus proyecciones de intención de voto. Tanto en el plebiscito por la paz en Colombia como en el “Brexit” las consultoras tuvieron malas perfomances.

¿Por qué se reportan decenas y decenas de encuestas que aseguran que va a ganar un candidato A cuando luego resulta que la victoria es para el B? ¿Hay intencionalidad  política? ¿Hay que dejar de hacerlas?

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